E-Sports: ¿Ganar y perder?

Muy buenas amigos de AlterGamer. Los que no seáis amigos, no os preocupéis, también os doy la más cordial bienvenida; lo importante es hacer amigos.

Yo estoy chapado a la antigua. No han evolucionado, para mi, los ideales que construyen los videojuegos: La diversión y el hecho de compartirlo con otros jugadores. Insisto que soy un iluso y un idealista.

Todo este post viene de una conversación que tuve con unos amigos sobre esta noticia del Abc del Lunes en la que se habla del dinero que levantan algunos jugadores de E-Sports. En esa conversación hablamos sobre los temas de cobrar por jugar, crownfunding y sobre las DLC aunque en este post hablaremos solo sobre los E-Sports y cómo afectan a los juegos y a los jugadores.
La noticia, cuyo titular es :”Gano más de 600.000 euros al año jugando a videojuegos”, nos habla de quiénes son estos jugadores profesionales, cómo se ganan la vida y cómo empezaron en el mundillo. Antes de nada, para que luego nadie se equivoque, es totalmente lícito que esta gente gane dinero jugando a videojuegos, por toda la publicidad y gente que mueven. Tampoco tengo nada en contra de estos jugadores en particular, mi disertación es de ámbito general.

Ya me lo dijo mi madre: “Si sales, no mezcles” y es una consigna que he ido portando con los años, por lo que mezclar mi pasión por jugar y el dinero se me antoja peligrosa… No es ganar dinero programando, diseñando o hablando de videojuegos en una revista… no; es ganar dinero por jugar a juegos. Un lector no familiarizado con el tema podría pensar: “Bueno está guay, la semana pasada salió el GTA V y me pongo a jugar y la que viene sale el Pokemon X… ¡Esto es la caña y aún por encima me dan dinero!” No es asi. Los E-Sports son juegos concretos, los más famosos a día de hoy son los MOBA, concretamente Leage of Legends, los RTS, como Starcraft, y los FPS, como Call of Duty. Si uno quiere entrar en el mundo de los E-Sports tiene que jugar en exclusiva a uno de esos juegos durante mucho, mucho tiempo. Esos jugadores de los que habla el artículo, le han echado muchísimas horas al juego al que se dedican. Son la élite en esos juegos y tiene mérito, sin lugar a dudas. Cobran por la cantidad de dinero que pueden mover aunque ¿Qué función social cumple esta gente? La misma que el resto de deportistas. Lo que cada uno piense del dinero que cobran los deportistas ya es otro tema.

Los que me conocen saben que yo soy más de cooperar que de competir. A mi me gusta, sin embargo, echarme unas partidas al Unreal Tournament o a un Tekken aunque solo juego “en persona” y admito que me cansa con bastante rapidez. Quizás por eso no tengo ese ansia de victoria, ya que solo busco aprender y pasarlo bien, que para eso son los videojuegos. Sin embargo, ¿Qué pasa cuando te metes en uno de estos juegos de competición? “Lo normal es que al principio te insulten; para eso “mutea” a todos y juega”. Esa respuesta me la dio un colega, avezado jugador de Leage Of Legends, cuando le pregunté al respecto. Perfecto, entras a un juego, dices que eres nuevo y te insultan en todos los idiomas que aparecieron tras la caída de la torre de Babel. ¿Es divertido? Desde mi punto de vista no.

Leage of Flamers

Leage of Flamers

Podríamos argumentar que no tiene nada que ver con los E-Sports, pasa en todas partes. Estamos sumergidos, siempre en el mundo de los videojuegos, en la cultura del “Todo ya” y “Ganar siempre”.  Atrás quedó aquel espíritu grupal, el compartir, el querer aprender de los demás. Ahora, lo que importa es el “yo” y en demostrar que “yo” soy más gamer que los demás, que “yo” he jugado más horas que tú, que “yo” te puedo ganar en cualquier juego… que “yo” soy el protagonista y nadie debería ponerseme delante para molestarme o frenarme en mi unívoco camino al éxito. No tienes porque estar en un E-Sport para ver esto, por supuesto, pero quizá son esos juegos de alta competición donde ese espíritu alienado del “yo” brilla más.  Es un “yo” algo paradójico ya que los E-Sports suelen ser juegos de equipo, en general.  Denota el tipo habitual de jugador que la propia empresa de Leage of Legends, Riot Games, les tenga que convencer de no ser unos tolays. Aquí podríamos escribir una tesis sobre como la educación que nos da nuestra actual sociedad nos enseña a pasar por encima de los demás, a no cuidar a nadie que no seamos nosotros y a aprovecharnos absolutamente de todo y todos… y tendría sentido.  Pero ¡Los deportes son nobles! ¿De verdad? Depoje, violencia, fanatismo de aficiones y una desproporcionada desigualdad frente a deportistas de otras categorías… Como máxima exageración, y si sigue la crisis, podríamos ver a chavales sentados delante de su ordenador matando enemigos virtuales con la misma esperanza que niños desnutridos en Brasil le pegan patadas a un balón… Por la esperanza de un sueño del que salir de la misera (exageración,repito) aunque no puedo negar que está noticia sobre una escuela de jugadores profesionales apunte un poco en esa dirección (o es una forma de aprovecharse de la desesperación de la gente por la crisis, ve tú a saber…)

Deportividad en estado puro.

Deportividad en estado puro.

Mezclar, como dije antes, es peligroso. Convertir un juego en un trabajo, obviamente, elimina la parte de juego. Alejandonos del area económica de los deportes electrónicos, repasemos un ejemplo de un juego se ha mezclado con dinero de verdad: Diablo 3. La archifamosa casa de subastas de Diablo 3 ha dado de que hablar durante muchísimo tiempo. La idea básica de los A/Rpg como Diablo es la aleatorización de equipo, por lo que lo que no me sirve a mi como arquero, lo mismo le va bien a tu mago, por poner un ejemplo. Diablo 3 te dice “No se lo des a tu colega, véndelo por dinero real”. ¿Quién en su sano juicio no  caería en la tentación de probar suerte y ver si saca un dinero? Está claro, un servidor. Mientras mis colegas se han levantado algo más de un sueldo (¿Cómo alguien se gasta 100€ en una espada en un juego?) , yo me contenté en ver el juego como un juego y en compartir las cosas que me iba encontrando con mi grupo habitual de compañeros (todo muy familiar,literalmente). Por suerte, Blizzard ha decido cerrar la casa de subastas, tanto la de oro como la de dinero real, por una razón simple: ¿Qué gracia tiene conseguir equipo sin matar monstruos?

Tampoco, por desgracia, el hecho de que se haya asentado un poco el termino E-Sport y que cada vez tenga más difusión, ha ayudado a la difusión y mejora del reconocimiento social de los videojuegos. En general, los videojuegos siguen siendo considerados como “cosas de niños” por lo que, el que se haya vuelto más visible el hobby, no ha hecho que se eliminen esas barreras que impiden que a nuestras costas lleguen juegos que no sean los grandes triple A y los que siguen los cánones establecidos… Los juegos que sobrepasan ciertas fronteras del buen gusto, no llegamos a verlos aquí porque, obviamente, los juegos son para chiquillos.

Básicamente, el gran problema que yo le veo a la proliferación de los E-Sports es que no va acompañado de un crecimiento de la E-tiqueta(éxiste).  Todos los juegos están introduciendo modos competitivos, incluso en juegos en los que no tiene sentido alguno, como es el caso de Tomb Raider, siempre con sus rankings y sus rangos y los ratios de bajas y muertes que hace que todas las partidas sean a vida y a muerte.

Aunque a mi esto no me importe mucho, a algunos de los “gamers” que conozco les molesta que se considere a los jugadores profesionales como “gamers”. “Está gente no juegan a videojuegos, solo juegan al Counter Strike o al DOTA o al juego que sea. No están , ni han estado ahí los últimos años aprendiendo ni experimentando cosas nuevas, se han encerrado en un único juego…”. No es exactamente lo que opino aunque admito que merece la pena darle un par de vueltas a la idea.

No puedo negar que para mi, los videojuegos normales y los competitivos se me parecen a una relación de pareja y echar un polvo, respectivamente. Esta última actividad es divertida, sobretodo dependiendo de con quien la hagas y que cosas práctiques, sin embargo, si juegas con la misma gente, ya sueles saber quien suele quedar de primero y además, no puedes hacerlo muchas veces seguidas porque te cansas. Los juegos normales son más de descubrimiento, de ensayo y error, de quedarte estancando en una fase hasta que entiendes como resolver el problema y, durante todo ese transcurso, algo dentro de ti va cambiando hasta que ella deja de poder ofrecerte nada más y la relación se agota… Y ese sentimiento de incertidumbre de “¿Qué hago ahora con mi vida?” mientras recuerdas todos esos grandes momentos que has tenido con el juego tu pareja. Sí, lo sé , es una comparación subrealista pero os diré que, sinceramente, es lo que pienso.

¿Ganar y perder? Sí, si los videojuegos se convierten en un nuevo espacio de negocio, un nuevo espacio de comunicación y un lugar en el que la gente puede expresarse de formas nuevas jugando a videojuegos, es una ganacia importantísima. No logro encontrar una referencia a un grupo de jugadores que estuvieron haciendo Speed runs de varios juegos durante 24 horas para conseguir dinero para una ONG. Sin embargo, el empobrecimiento de las comunidades virtuales de jugadores y de, cada vez menos, espacios newbie-friendly es alarmante. Ese desprecio automático por los demás, ese abandono de los guiones por los juegos mata-mata sin sentido son la gran perdida que tenemos que soportar los que llevamos los videojuegos desde siempre.

Este texto poco o nada tiene que ver con que de verdad unos chavales ganen partidas y se levanten una pasta, realmente es ver como la sociedad, enferma de competición, se ha introducido en un hobby y lo ha reventado. La verdad es que, el verdadero problema es de educación, de como entender nuestras relaciones con los demás y de ese egocentrismo que se nos inculca en nuestra sociedad. (Alguno debe de estar flipando, hablar de sociedad, de educación y conducta en un blog de videojuegos…) El problema no son, en realidad, los juegos, son los usuarios que buscan en los juegos ¿la autorealización? ¿La evasión? ¿una forma “fácil” de ganarse la vida? ¿Sentirse superior a los demás?. Cierto es que, probablemente, mi forma de afrontar los videojuegos tampoco sea la correcta ya que de la misma forma no hay una sola forma correcta de disfrutar de un libro sin embargo, dudo mucho que el hermetismo y el desprecio formen parte de un hobby dónde la verdadera virtud es que sean jugados por mucha gente. La crítica real de este post solo puede ir en contra de los valores competitivos en los que se basa nuestra sociedad actual (rentabilizar y maximizar todo, incluso la “diversión), considera que la confrontación de intereres es más poderosa que la unión de aliados. Sin embargo, ¡Qué cómodo es echarle la culpa a la sociedad! La sociedad nos educa, sin embargo somos nosotros los que asumimos esa educación como nuestra identidad. ¿Queremos vivir en un mundo lleno de competidores y enemigos? Si esto no nos gusta, solo tenemos que cambiar nosotros mismos.

Naturalmente, en el texto que acabas de leer se ha generalizado; en todos los juegos hay personas dialogantes y simpáticas y personas chulas y prepotentes. Sin embargo, la realidad está ahí, insultandote a la cara por no ser el número 1 o por ser el número 1… Pierdes una partida y ganas el desprecio de alguien.

¿Habéis visto campeonatos de E-Sports? ¿Os gusta este estilo de juegos? ¿Alguna buena/mala experiencia? ¿Totalmente en desacuerdo con el brainstorming que he escrito? ¿Totalmente de acuerdo? Pues no sigo monopolizando vuestra atención; os dejo que monopolicéis la mia: ¡Comentad!

Un saludo

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