Long live the Queen

¡Bienvenidos a un nuevo post de Altergamer!

Hoy os hablaremos de Long live the Queen, una novela gráfica que nos viene de la mano de Hanako Games. Una novela gráfica viene siendo la conversión de aquellos libros de “Elige tu propia aventura” que, probablemente, hayáis leido en alguna ocasión.

El juego nos pone en la piel de Elodie, una princesa de catorce años de edad, que, tras la muerte de su madre, debe prepararse para asumir su reinado. Sin embargo, debe esperar a cumplir los quince años que es cuando se la considera mayor de edad y podrá asumir su cargo. En el juego, “simplemente”, debemos sobrevivir ese año, sin embargo no será una tarea sencilla ya que las conspiraciones, el rencor y la codicia de reinos vecinos pueden poner fin a nuestras ambiciones y, de paso, a nuestra vida.

EloDIE tiene un nombre que le pega mucho, por desgracia.

EloDIE tiene un nombre que le pega mucho, por desgracia.

Para prepararnos para sobrevivir dependemos de elegir correctamente nuestras acciones y, además, de estudiar las habilidades correctas. La semana se divide en tres momentos: Las clases, el evento y el fin de semana. Cada semana podemos elegir dos clases (una de mañana y otra de tarde) para mejorar las habilidades de Elodie que van desde las habilidades de reina, comunicación, talentos artísticos, habilidades físicas, destreza con las armas, conocimientos sobre el mundo y el manejo del reino y aspectos más religiosos y mágicos. El conjunto de habilidades que aprendamos es muy importante ya que determinará si sobrevivimos a nuestras elecciones durante los eventos. En los eventos, pasarán cosas que pondrán a prueba nuestras habilidades, desde sobrevivir socialmente a un baile de salón a sobrevivir a un asalto de bandidos mientras viajas a otro castillo. Si no pasamos las tiradas de hablidad, las cosa pueden complicarsenos de tal manera que lleguemos a uno de los muchos game over. Si sobrevivimos al evento, tendremos una actividad de fin de semana que, generalmente, sirve para “controlar” el estado de ánimo de nuestra princesa.

La cantidad de habilidades es bastante exagerada.

La cantidad de habilidades es bastante exagerada.

El estado de ánimo es algo crucial a la hora de determinar que habilidades nos compensa aprender ya que determinados estados de ánimo funcionan como bonificadores o reductores de puntos de conocimiento. Estar enfadada ayuda a mejorar con rapidez la espada o sentirse socialmente presionada es bueno parar buscar refugio en los conocimientos reliogiosos. El estado de ánimo va cambiando a medida que suceden eventos, si nuestra princesa logra superar peligros, estará más contenta, se enfada si no logra encontrar una solución a un problema o se siente sola si no recibe el suficiente apoyo…

Es interesante ver que cuando llegamos a ciertos hitos de nivel en de una habilidad, podemos ver que está aprendiendo nuestra princesa.

Es interesante ver que cuando llegamos a ciertos hitos de nivel en de una habilidad, podemos ver que está aprendiendo nuestra princesa.

Suena bastante bien pero en realidad es muy frustrante. Lo habitual en estos juegos es que , a medida que inviertes tiempo en subir una habilidad determinada, la historia se desarrolle en esa dirección. Por ejemplo, en un colegio, si te pasas mucho tiempo en la biblioteca, tienes un encuentro con la bibliotecaria o si haces mucho ejercicio, con la chica del club de atletismo o… (Sí, muchos simuladores de citas…). Esa es la lógica habital. En Long live the Queen la lógica es diferente: El año tiene 40 turnos y las tiradas siempre son las mismas por lo que el juego no te premia a que desarrolles unos buenos talentos, si no que te aprendas que talentos son los que te van a pedir al principio. ¿Qué es más importante en los primeros turnos? ¿Conocer la historia del reino? ¿Estudiar economia? ¿Esgrima? No. Lo primero que debes aprender es a mantener la compostura para no asustarte cuando alguien cuele una serpiente en el jardin.

En los eventos, elegimos lo que queremos hacer.

En los eventos, elegimos lo que queremos hacer.

Es un juego muy complejo y que puede dar bastantes horas de diversión. Admito que a mi me superó y que acudí al debugger para ponerme todas las habilidades a 100 y ver el final después de cuatro horas viendo como la princesa crecia para morir de una forma terrible y estúpida por partes iguales un número alto de veces. ¿Es un mal juego? No, de hecho, la historia es increíblemente interesante y te apetece verla (aunque sea haciendo trampas). El problema son las mecánicas del juego que no te animan en absoluto a volver a empezar otra partida, salvo que tengas ganas de ver los distintos, y siniestros, finales de nuestra princesa.

Aunque no es exactamente lo que yo buscaría en una novela de este tipo, no puedo negar que me ha tenido una noche enganchadísimo, por lo que, como mínimo, le debía este artículo en AlterGamer.

¡Feliz domingo!

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