Es bueno ser malo – Sagas Dungeon Keeper & Dungeons

Por favor, acomodáos. No le déis importancia al cadaver del fondo, y sed bienvenidos a esta mazmorra.

No, no, Altergamer ahora no es un rincón de sado. En esta ocasión me gustaría hablaros de una linea de juegos de gestión/estrategia en tiempo real que, hace años, me hizo perder horas y horas. En estos juegos nosotros tomaremos el papel de amo del calabozo y haremos exactamente de antagonistas para esos héroes que solemos encarnar en multitud de juegos.

Hace unas semanas, llegó a mis manos el Dungeons 2 y al jugarlo, por necesidad, volví a sentir aquel maravilloso sentimiento que me dejó Dungeon Keeper. Por ello, he querido traeros un reportaje sobre ambas sagas hablándoos de estos cuatro juegos. También, para complementar el artículo, he grabado un video jugando a estos cuatro videos en la mejor de las compañias ¿De quién? Pues eso ya es spoiler, supongo.

Dungeon Keeper

Estamos en 1997 y nos encontramos tras un año del nacimiento de uno de las mayores sagas, por no decir el mayor exponente en PC, de Action/RPG, Diablo. En este momento clave, dónde ser los héroes está tan de moda, llega un nuevo concepto: ¡Vamos a ser los malos!
Sí, Dungeon Keeper parece la función inversa de Diablo: Seremos los malos dónde éramos los buenos y dónde hay ese terror, esa seriedad, nos vamos a encontrar un mundo distorsionado y caricaturesco. En él, nosotros tomaremos el control del señor de la mazmorra, un ente que se encarga del buen funcionamiento de un lugar en el subsuelo que traera terror y miseria a una región. ¡Somos malos!

Es bueno ser malo

Es bueno ser malo

Nuestro trabajo será construir una guarida dónde nuestros monstruos estén felices. Ellos serán tanto nuestra mano de obra, nuestros inquilinos y, por supuesto, nuestro poder de ataque. Para conseguir que trabajen para nosotros, debemos propocionarles hogar, alimento. Además, muchos monstruos no vendrán hasta que fabriquemos unas instalaciones donde puedan desarrollar sus maléficos talentos: las bibliotecas para atraer magos, los talleres atraen a los trolls… Y todo ello, obviamente, sin olvidarnos de encontrar el casi siempre escaso oro; el combustible que nos servirá para todo.

Los niveles suelen consistir en acabar con todo lo que no sea de nuestro color, ya sean fuerzas de los héroes o de otros guardianes como nosotros, con su mazmorra y todo. Sin embargo el juego no tiene un componente estratégico muy amplio y los conflictos tienden a ser totalmente asimétricos gracias a una IA francamente pobre que solo entiende una estrategia: Esperar hasta que la encuentres y luego lanzarte absolutamente todo a la cara. Por ello, la dificultad del juego, en realidad, es poco medible ya que para solucionar un nivel debemos ser capaces de encontrar un punto de equilibrio entre atacar muy pronto, que significaría un barrido brutal de nuestra base, o atacar muy tarde, que implicaría quedarnos sin dinero y perder a todas nuestras tropas.

Las batallas siempre son muy descompensadas

Las batallas siempre son muy descompensadas

La formula realmente fue impactante y funcionó muy bien a pesar de lo básico del sistema aunque lo más llamativo del juego, al menos para un yo de poco más de doce años, era la posibilidad, gracias a un hechizo del juego, de poder controlar en primera persona a una de nuestra unidades. Este simple gesto, que parece algo trivial, llena de diversión e inmersión el título ya que podemos explorar la mazmorra, trabajar y luchar codo con codo con nuestros monstruos.

Precisamente por todo lo novedoso que fue, tiene algunas lagunas basante extrañas que, ni si quiera tras dieciocho años soy capaz de superar. En primer lugar, algunas de las habitaciones simplemente no son útiles, al menos en mi opinión. Me refiero a las que están relacionadas con los sistemas de guardia que hacen que nuestras tropas pidan ayuda cuando reciben ataques enemigos. Si nos ponemos a analizar con cuidado, tenemos una capacidad enorme de transportar monstruos de un sitio para otro por lo que “automatizar” el proceso, es un gasto inútil de esfuerzos y de dinero. Otro problema extraño es que tenemos la opción de capturar a los caidos en combate y encerrarlos en nuestra prisión, sin embargo, esto puede provocar problemas si el objetivo de la misión es asesinar al Jefe de los Héroes, ya que lo encerraremos y nos quedaremos preguntándonos ¿Por qué no se acaba la misión?

El poder poseer a uno de tus monstruos y pasear por ahí... A siempre me pareció ideal.

El poder poseer a uno de tus monstruos y pasear por ahí… A siempre me pareció ideal.

Estos errores, si bien son algo molestos, no merman la diversión que da el juego. Dungeon Keeper presenta un montón de desafios en una extensa campaña y con el añadido de un modo multijugador para escaramuzas. Hoy en día funciona perfectamente, en Windows 10, gracias al emulador de Ms-Dos Dosbox. Funciona tan bien que el ejecutable de la versión de GOG te lanza directamente el Dosbox.

Dungeon Keeper 2

Los jugadores expertos en Dungeon Keeper 2 deberían leer esta parte del artículo escuchando este tema.

Horney, nuestro avatar, tiene más protagonismo esta vez.

Horney, nuestro avatar, tiene más protagonismo esta vez.

Dos años más tarde, en 1999, se lanza Dungeon Keeper 2. Es, en esencia, lo que se espera de una segunda parte: Lo mismo pero mejor. Más monstruos, más habitaciones y sobretodo un enfoque directamente humorístico. Destacan algunas unidades, como los ángeles oscuros o el caballero negro y, como instalación, no podríamos eludir hablar del casino, uno de los gags más grandes del juego. Amén de aceleración gráfica, lo que ya nos trae polígonos y no sprites, haciéndolo más agradable a la vista.

Tanto los gráficos como la interfaz se han pulido en Dungeon Keeper 2.

Tanto los gráficos como la interfaz se han pulido en Dungeon Keeper 2.

Además de la campaña y las escaramuzas, tenemos un nuevo modo de juego de desafios que, entre sus niveles, incluye un modo de cajón de arena para aprender a jugar o simplemente divertirse creando una mazmorra ideal. Aunque el concepto de juego es el mismo que en Dungeon Keeper, las misiones no son tan “directas” como en su antecesor. Ahora tenemos que usar todas las herramientas a nuestro alcance para cumplir nuestro objetivo, eso implica usar bien la posesión, crear esqueletos para superar diversos obstáculos… Todo el desafio cambia radicalmente para hacer que el modo de posesión tenga un protagonismo total en prácticamente todos los niveles. De alguna forma, gracias a poder correr más que nuestro enemigos, un rango de ataque exagerado y la inestimable habilidad de movernos lateralmente hace que podamos superar en combate singular a prácticamente cualquier enemigo del juego.

Además, también elimina el eterno problema del oro que nos frenaba en prácticamente todos los niveles de DK1. Ahora tenemos una nueva moneda con la que podemos usar un montón de habilides: El maná. Con ella podemos crear a nuestros trabajadores, atacar a nuestros enemigos, curar a nuestras tropas o, incluso, ¡crear oro! Esto viene a consolidar que los objetivos no tan “sencillos” como arrasar con todo, muchas veces hay que actuar en el punto exacto para tener éxito y eso requiere mucha coordinación, una buena estrategia y, al menos para un servidor, un kilo de suerte.

La posesión en DK2 está muy descompensada, con cuidado y paciencia, podemos eliminar prácticamente a cualquier enemigo del juego. ¿Eliminar magos con nuestros trabajadores? Fácil.

La posesión en DK2 está muy descompensada, con cuidado y paciencia, podemos eliminar prácticamente a cualquier enemigo del juego. ¿Eliminar magos con nuestros trabajadores? Fácil.

La tragedia real de este juego es que jugarlo a día de hoy es bastante complicado. He de reconocer que, aunque parezca que me paga Microsoft, estoy muy contento con Windows 10. Simplemente usando el asistente de compatibilidad, he logrado jugar, aunque he tenido algunos problemas que se solucionan cambiando algunas cosas en el Regedit, como indica este post de steam. Con eso, se han solucionado varios de los problemas que veréis en el video que adjunto al final del post.

Esto, para mi, era garantia de horas y horas de diversión

Esto, para mi, era garantia de horas y horas de diversión

Para terminar de hablar de esta saga, me gustaría mencionar a Bullfrog, que fue la encargada de traernos ambos juegos, fue una empresa especialmente relevante ya que hasta que EA la fagocitó, nos trajo enormes obras, que siendo justos habría que traer a Altergamer en un futuro. Sin duda, en mis recuerdos están las imnumerables horas que vi jugar a mi hermano a Sindicate o las horas que yo estuve pegado a Theme Park y Theme Hospital, como juegos similares a Dungeon Keeper aunque también se adentró, con éxito, en otros géneros, como las carreras futuristas con Hi-Octane, o el mágico shooter al aire libre Magic Carpet. Su saga más famosa fue siempre Populous, un simulador de ser Dios, que cumple en este 2015 la friolera de veintiseis años. Es muy posible que el lector no conozca/recuerda esta empresa, pero seguro que sí le sonara el nombre de Peter Molineux, responsable tanto de este Populous como de Dungeon Keeper, antes de abandonar la empresa y terminar haciendo el gran juego por el que es más famoso: Fable. Pero ese es otro cuento…

Dungeons

¿Qué hay más malvado que aplastar a tus enemigos cuando más fuerte te sientes?

¿Qué hay más malvado que aplastarte cuando más fuerte te sientes?

Empezamos el cambio de saga con Dungeons, un juego que hereda el concepto del Dungeon Keeper de Bullfrog pero que, por el camino, decide homenajear más cosas de la misma empresa. El concepto es similar: Tenemos una mazmorra y los héroes, esos eternos pesados que buscan oro, experiencia y objetos, van a venir con sus patéticos pretextos del bien y la justicia a invadirnos. Sin embargo, no lo hacen por causas tan nobles, lo hacen para satisfacer sus necesidades, su ego, su avaricia, su sadismo. Son emociones terriblemente malas ¿Verdad?

En Dungeons nosotros no solo tenemos una mazmorra para… ¿Para que la teníamos antes? Ejem… Pues eso, además de para eso lo que sea, aquí la mazmorra sirve para saciar de estas pérfidas emociones a los héroes ya que, al matarles cuando se lo están pasando bien, podremos obtener energía de su alma. Exacto, nosotros atraemos a nuestros propios enemigos para exprimir sus bolsillos, ganando oro, y obtener su poder espiritual al asesinarlos mientras se “divierten”. Con este rebuscado concepto, debemos hacer una mazmorra que cumpla con las exigencias de nuestros héroes pero sin dejar que, una vez conseguidos sus objetivos, puedan escapar.

Nuestro trabajo es hacer que se sientan satisfechos y matarles cuando lo estén. Curioso ¿verdad?

Nuestro trabajo es hacer que se sientan satisfechos y matarles cuando lo estén. Curioso ¿verdad?

Además de nuestros ya clásicos esbirros, los goblins, que actúan prácticamente igual que en Dungeon Keeper, tendremos también el control del señor malvado, nuestro avatar de maldad y destrucción cuya energía vital está íntimamente ligada a otra pieza clave: el corazón de la mazmorra. Con este malvado personaje podremos explorar el subsuelo, activar dispositivos, abrir puertas para que vengan los héroes (tiene un rollo muy similar a cuando abres las puertas en Theme Park, no sé por qué) o directamente, exterminar a todo aquel que no nos parezca simpático. Nuestro villano preferido subirá de nivel y podremos mejorarle sus atributos básicos (Fuerza, destreza, inteligencia y constitución) y también darle poderes con un árbol de talentos. Por si fuera poco, tenemos la opción de controlar a nuestro avatar en un modo de tercera persona, lo que le mejora todas las estadísticas un 15%.

Como obtener el alma de un héroe es algo retorcido, no lo va a ser menos el sistema de juego que soporta Dungeons. No es una forma de hablar, la forma de crecer y de gestionar nuestra mazmorra en el juego es francamente compleja. Empezamos con nuestra primera moneda: el prestigio. Cuanto más prestigio, más poder, más fama y más héroes para cosechar. Para conseguir prestigio debemos colocar, usando energía del alma, “adornos” tales como tumbas, candelabros y calaveras. Para conseguir poder del alma, debemos derrotar a héroes que tengan satisfacción. Con el poder de alma, además de comprar adornos de prestigio, podemos subir de nivel nuestros monstruos y contratar un guardián para nuestro corazón de mazmorra. Por último, el dinero, que nos viene al modo clásico de picar paredes o bien de matar héroes, indistintamente de su satisfacción. Con el dinero podemos instalar pentagramas de invasión de monstruos que sirven para zurrar a los héroes (es algo que quieren ellos, por cierto) y ampliar nuestro territorio, y también sirve para edificar habitaciones como la sala del tesoro, donde los héroes sacian su deseo de oro, la biblioteca, el lugar al que van los que desean desentrañar los secretos del mundo y, por último, la armería, donde van los que quieren mejorar su equipamiento.

El exterminador de héroes; apenas le duran 3-4 golpes.

El exterminador de héroes; apenas le duran 3-4 golpes.

Realmente, suena estupendamente bien, además tiene algo realmente turbio el hecho de que los mismos que van para matarte, sean tu moneda. Sin embargo, cuando estamos jugando hay muchos tiempos muertos y un porcentaje importante del tiempo debemos simplemente esperar, razón por la que el juego tiene un botón para acelerar el tiempo. Está también el hecho de que las misiones de la campaña están pensadas para obligarnos a ocuparnos de asuntos totalmente ajenos a la gestión de nuestra mazmorra por lo que, entiendo, el núcleo jugable es ser capaz de solucionar esos problemas rápidamente y volver a la mazmorra ya que aunque, es posible crear sistemas autónomos de satisfacción-asesinato de héroes, es increíblemente poco eficiente ya que si los héroes no son eliminados por nuestro señor oscuro, apenas ganamos satisfacción. Por si esto no fuera suficiente, para evitar que podamos acomodarnos, cada cierto tiempo aparece un campeón cuya única aspiración es venir a por nosotros, lo que nos obliga a que cada pocos minutos debamos ser capaces de dejar todo lo que estamos haciendo para preparar una emboscada para ese jefazo.

Dungeons es el juego más raro de los que vamos a ver en este post y aunque he intentado acostumbrarme a él, no he sido capaz. Las fases son bastante tediosas porque no suponen en realidad ningún reto, las dificultades que nos vamos encontrando no nos hacen fracasar una misión salvo que directamente lo ignoremos de frente, pero con mover a nuestro personaje al lugar, prácticamente todos los problemas se solucionan casi solos. Tengo que admitir que estoy confuso porque parece que, a pesar de que me da la sensación de no saber jugar, los niveles se van completando sin prácticamente contratiempo alguno, solo acabando con mi paciencia.

Cierto es que, aunque no me ha encantado, me parece un juego con un concepto muy novedoso y tiene algo interesante. Creo que merece la pena el, al menos, darle una oportunidad.

Dungeons 2

El lema de este juego debería ser: Its payback time

El lema de este juego debería ser: Its payback time

Llevamos tres juegos y nuestro malvado está hasta los kinders de recibir siempre esas terribles y funestas visitas de los héroes que vienen a pegarle, robarle y atosigarle con esas enormes tonterías de bien y la justicia. Por ello, tomamos una importante decisión: Salir de la cueva y atacar a nuestros enemigos de frente. Nadie puede frenar la destrucción de nuestro oscuro poder. La aniquilación total de la Alianza estaba próxima, pero un grupo de héroes logra sellarnos y arrebatarnos todo nuestro poder… ¿Todo? Bueno, casi: aún tenemos nuestra mano.

Dungeons 2 empieza con este prólogo tan épico en el que nos explican la razón de porque llevamos tantos juegos controlando una mano mal rollista que se dedica a dar tortazos a todo bicho viviente, o al menos aquellos que no trabajan todo lo que deberían. Lo realmente importante es que en esta segunda parte, retomando por completo la esencia de Dungeon Keeper debemos gestionar una mazmorra a la antigua usanza. ¿Qué significa esto? Pues que si alguien pone los pies en nuestro dominio, solo le espera la muerte. Sin embargo, eso de que hayan sellado nuestro poder pues molesta un poco así que además de controlar todos nuestros recursos, usaremos nuestras tropas para asaltar la superficie y exterminar a esos pomposos héroes que tuvieron la osadía de molestarnos.

En nuestra mazmorra, sentimos como es volver a jugar a Dungeon Keeper en 2015.

En nuestra mazmorra, sentimos como es volver a jugar a Dungeon Keeper en 2015.

Así como existen dos planos, la superficie y las profundidades, Dungeons 2 nos ofrece dos estilos de juego. Cuando estamos en nuestra mazmorra, el juego funciona exactamente igual que los Dungeon Keeper clásicos, creamos habitaciones, generamos tropas y son estas las encargadas de trabajar en ellas para nosotros. Podemos crear trampas y puertas, mejorar tecnologías, investigar hechizos… Para ello necesitaremos las habitaciones correctas, instalar algunos espacios de trabajo en dichas habitaciones y dejar que nuestras criaturas trabajen por nosotros.

La cosa cambia cuando decidimos agarrar algunos monstruos y soltarlos en salida de la cueva. En ese momento, esas tropas abandonan la “seguridad” de nuestra base y se adentran en la superficie, momento en el que podemos controlar las tropas como si de un Warcraft se tratase y extender, literalmente, el horror y la muerte por esos valles verdes llenos de conejitos y chulicornios.

Una de las cosas que llaman mucho la atención es que solo tenemos acceso a cinco tipos de unidades, sin contar evoluciones. Lo que parece un poco escaso aunque, por supuesto, cada tropa tiene una especialización tanto a nivel producción en la mazmorra como a nivel táctico de combate en la superficie. Esto, gracias a las evoluciones, cubre todas nuestras necesidades en el campo de batalla ya que con un mismo tipo de unidad, podremos tener arqueros, magos o curanderos. La única dificultad es que según que evolución les demos, ocupan más o menos puntos de población lo que hace complicado, al principio, gestionar bien esto.

Salir a la superficie, nos permite controlar las tropas como en un RTS, además, las zonas que vamos "controlando" cambian de ese verde de cuento a una zona morada prutrefacta. Digno de verse.

Salir a la superficie, nos permite controlar las tropas como en un RTS, además, las zonas que vamos “controlando” cambian de ese verde de cuento a una zona morada prutrefacta. Digno de verse.

Sin embargo, aunque el juego es espectacular ya tal y como os lo he descrito hay dos puntos que lo hacen simplemente magistral: La historia y el narrador. La historia comienza con nuestro destierro y nuestro objetivo es volver a tener nuestro cuerpo físico completo y poder vengarnos de nuestros enemigos, sin embargo, la caída del mal supremo es también una señal de salida para otras fuerzas que estaban esperando en la oscuridad. Todos los niveles nos van contando la historia del juego y eso, al menos a mí, me motiva muchísimo a jugar ya que, aunque ese nivel no sea especialmente agradable, por la razón que sea, por lo menos te van contando cosas activamente…

¿Y quién lo hace? El narrador. En este juego tenemos una figura omnisciente que nos va contando todo tipo de cosas y, además, se sale muchísimo de su papel para insultarnos, hacer chistes con referencias a otros juegos, pelis y series y, lo más importante, para romper la cuarta pared con comentarios divertidísimos. Puede pareceros una tontería soberana, pero no os exagero que el sentido del humor de este juego es sencillamente brillante y no le importa meterse contigo cuando tardas más tiempo del que debes en realizar una tarea o cuando haces algo mal.

Tengo que reconocer que no sé exactamente porque esta segunda parte sigue llevando el mismo nombre si no tiene absolutamente nada que ver con su antecesor, sin embargo, el cambio de estilo, tanto a nivel jugable como a nivel gráfico, le ha sentado estupendamente. Para mí, este Dungeons 2 ha sido la sorpresa de la temporada y es un juego que alude tanto a los fans de Warcraft como a los de Dungeon Keeper que estén buscando un giro interesante a un género que estaba totalmente extinto.

tenías mi curiosidad, ahora tienes mi atención.

tenías mi curiosidad, ahora tienes mi atención.

Como es lógico, antes de escribir sobre Kalypso (No confundir con Calipo), la empresa que nos ha traido estos dos juegos, he buscado información porque, a decir verdad, no me sonaba mucho el nombre y eso que es famosísima por traer la saga Tropico. Sin embargo, tiene algo más de delito ya que había jugado dos juegos también de Kalypso: Omerta: City of Gangsters y Sins of a Solar Empire (Análisis en OstiaUnLobby), un juegazo espectacular de simulación espacial. Si os ponéis a ver la lista de juegos que está en la Wikipedia, veréis que Kalypso es una especie de nueva enviada de la estrategia en PC. Teniendo esto en cuenta, estaremos atentos a ver qué más nos traen.

Como es muy posible que esto haya sido una parrafada infumable, hemos grabado un video echando una partida a estos cuatro juegos.

Bonus: Dungeon Keeper para movil

Aprovechando este nuevo interés en los juegos de Android que ido adquiriendo estas últimas semanas, he querido añadir un juego extra al análisis: Dungeon Keeper Mobile.

¿En serio vamos a hablar de un juego para móviles?

¿En serio vamos a hablar de un juego para móviles?

Admito que al ver quienes lo desarrollaban, EA y Mythic, me llevé una sorprensa. Mythic fue la responsable de uno de los mejores MMO de la historia, Dark Age of Camelot. Con el tiempo, EA adquirió Mythic y ya las últimas expansiones del artúrico MMO ya salieron bajo el sello de EA. Mythic fue la responsable de WarHammer Online, un juego que cerró hace un par de años sus servidores.

Dungeon Keeper Mobile es una adaptación bastante interesante del clásico juego a sistemas Android. El juego es una mezcla de gestión, más cercano a juegos como Ogame, con Tower Defense. Gestionamos nuestras fuerzas y creamos tanto trampas como unidades para poder defender nuestra mazmorra o podemos enviar nuestras malvadas unidades al asalto de otras guaridas. Por ello, la acción del juego se divide en dos: La gestión y la batalla.

La gestión es una mezcla entre el clásico Dungeon Keeper con el típico generador de recursos que debemos ir recolectando cada poco tiempo. Todas las acciones, además de costar sus determinados recursos, tardan tiempo en realizarse, aunque la tentación de pagar con gemas, ese recurso que podemos obtener en el juego y con dinero real, siempre se nos muestra. Cierto es que el juego nos dan quinientas cincuenta gemas gratis al empezar y vamos obteniendo más según completamos objetivos. Aunque puede ser un poco molesto, de momento no he visto nada que obligue a gastar sí o sí gemas para poder avanzar, cierto es que si pagas puedes conseguir lo mismo muchísimo más rapido.

Construimos nuestra mazmorra contando que las minas son los puntos de entrada para las unidades enemigas.

Construimos nuestra mazmorra contando que las minas son los puntos de entrada para las unidades enemigas.

Desde la gestión de nuestra mazmorra podemos ir al modo batalla en cualquier momento y elegir entre tres modos de juego: Asalto JcJ (Jugador contra jugador), Campaña y Desafios. Estos dos últimos son niveles y tutoriales para aprender como funcionan nuestras tropas y estructuras. Cuando atacamos simplemente elegimos desde que lugar atacar y que criaturas desplegar. Una vez hecho esto, las criaturas se lanzan al ataque según sus propios patrones, obligándonos a elegir con cuidado qué desplegamos y cuando. Tenemos de un buen número de instalanciones y criaturas para edulcorar tanto nuestro ataque como nuestra defensa haciendo que el juego pueda volverse muy competitivo. Por supuesto, aprovechando esto, hay una liga de maldad que va por puntuaciones.

Admito que lo he descargado con cierto miedo ya que algunos medios especializados han escrito algunos artículos sobre Dungeon Keeper Mobile en lo que lo tachan de vergonzoso. Metracritic también se cebó fuertemente contra él. Si os fijáis, en la valoración de los usuarios no llega ni al uno. La razón que había leido siempre es la de ser un enorme cashgrab (una secuela creada únicamente para ganar dinero).

Me muero de curiosidad por saber como se define el precio de este tipo de cosas.

Me muero de curiosidad por saber como se define el precio de este tipo de cosas.

Sin embargo, hasta el punto que he jugado, parece un juego entretenido y gracias al buen número de referencias a la saga a la que pertenece, mantiene bastante bien el tipo a pesar de haber hecho un cambio tan radical a nivel jugable respecto a sus antecesores. No puedo negar que, quizás por la crítica tan dura que cayó sobre el juego, me esperaba algo mucho peor y he de decir que es bastante interesante. Claro que son juegos para ir conectándonos unos minutos cada un buen número de horas y sirven para entretener un rato mientras, por ejemplo, escribes un artículo en un blog en Internet.

Dungeon Keeper Mobile es una adaptación curiosa del mundo de Dungeon Keeper para el entorno movil. No sé como estaría antes, cuando salió, pero hoy en día, aunque es lento, se puede jugar perfectamente sin pagar, solo invirtiendo mucho, mucho tiempo en construir pero, seamos serios ¿No jugamos todos al Ogame y mejorar la centrar electrica ya nos costaba tres días? Estos juegos son para tomárselos con calma. Eso sí, el juego requiere conexión a internet, no puedes jugarlo offline, por lo que si no tienes una conexión a sólida a Internet, te puede comer los datos en muy poco tiempo ya que está constantemente enviando y recibiendo información.

Y hasta aquí este especial de “Es bueno ser malo”, espero que os haya gustado y si no, tampoco importa ya que el mal supremo se deleita con vuestras decepciones y es una táctica súper maligna estamparos un ladrillazo de post para causaros hastío e indiferencia.

¡Un saludo y hasta la próxima entrada!

PD: ¿No debí haberme reservado esto para Halloween?
PD2: He descubierto un indi llamado War for the Overworld, un proyecto llamado Dungeon Digger e incluso un mod para Starcraft II llamado Hive Keeper, parece que tendré que tendré que hacer una segunda parte de esto.

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2 pensamientos en “Es bueno ser malo – Sagas Dungeon Keeper & Dungeons

  1. Uno de los pocos juegos de estrategia “in real time” que me atrapó con sus mecánicas tan adictivas, sobretodo Dungeon Keeper 2 (que fue el que más jugué). Tal y como comentas me sorprendió el hecho que te dieran la posibilidad de controlar cualquier unidad personalmente en primera persona.

    Ese “Dungeons” también me llamó la atención, quizás le dé un try.

    Me ha gustado mucho tu artículo, un abrazo Javi. Saludos.

  2. Buenas Juanmi

    Si te gusto DK2, échale un buen vistazo al War of the OverWorld. Buscando información, me parecio bastante digno como sucesor.

    El Dungeons es algo rarete pero he sido incapaz de dejar de jugar, no sé si es por mi complejo sadomasoquista con los juegos o qué pero estuve jugando mucho más que a los otros. Eso sí, el Dungeons 2 es magnífico, juegalo sí o sí cuando puedas.

    Un saludo

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