The Witcher

¡Muy buenas amigos de Altergamer!

No sé vosotros, pero yo soy incapaz de empezar a jugar a una saga si no empiezo por el primer título. Hasta hace unos meses, mi interés en esta saga era bastante escaso hasta ver jugar a unos amigos tanto a The Witcher 2 como a The Witcher 3. Poco o nada había escuchado hablar de este primer The Witcher, salvo por gente incondicional de las aventuras de Andzej Sapkowski, autor y persona con un nombre difícil de escribir. Indicar que esta entrega está disponible exclusivamente para PC.

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La historia nos presenta a Geralt de Rivia. Geralt es un brujo, una persona con poderes especializada en matar monstruos. La historia arranca en un momento en el que Geralt pierde la memoria y es la excusa perfecta para que el jugador pueda introducirse en un contexto perfecto y espectacular. Tengo que admitir que el apartado narrativo es simplemente sublime y me ha hecho interesarme, no solo por la saga, si no por los libros.

Geralt no suele hacer muchos amigos.

Geralt no suele hacer muchos amigos.

El gran problema del juego está en la jugabilidad, un aspecto en el que se han querido trasladar los enormes talentos del brujo con escaso éxito. Los brujos disponen de un enorme arsenal de habilidades tanto marciales, sociales y alquímicas. Nuestro héroe dispone de dos espadas, una para mater monstruos y otro para luchar contra humanoides y además, tenemos tres estilos de lucha que debemos cambiar durante el combate según cual sea nuestro objetivo. Es una especie de piedra-papel-tijera ya que estos estilos están pensados cada uno para un tipo de enemigo/situación concreto. Tenemos un estilo fuerte, para los enemigos fortificados, otro rápido, para enemigos ágiles y el estilo de área, para tratar con muchos enemigos débiles. Elegir el estilo correcto en el momento correcto es clave para la supervivencia.

Sin embargo, el combate engaña, y mucho. El juego nos deja elegir entre dos cámaras, una en tercera persona al hombro y otra en isométrica. Obviamente, la primera elección de muchos es la cámara al hombro, ya clásica en el género de rol, pero eso nos confunde en los primeros combates. ¿Por qué digo esto? Uno, ante un enemigo, se cebaría a hacer click encima de la cara de un enemigo para soltarle un combo de tortas y enviarlo de vuelta con su creador, sin embargo el combate en The Witcher requiere que solo hagamos click en un momento concreto, ya que si no lo hacemos bien, no enlazamos el combo y se interrumpe nuestra acción, como ocurría en Phantasy Star Online. En realidad, es bastante difícil acostumbrarse hasta que decides jugar en vista isométrica y entiendes que no es un juego de acción de tercera persona, es un juego de rol prácticamente a la vieja usanza. El sistema de combate es algo que, aunque no es natural al principio, poco a poco vamos dominándolo. El problema viene de que, en muchas escenas, la cantidad de enemigos es tal que o aprendemos a trampear a los enemigos (muy Bethesda esto) o no lograremos superar muchos combates.

Monstruos gigantes en las alcantarillas de la ciudad... Esto nos pasa por tirar cocodrilos por el lavabo.

Monstruos gigantes en las alcantarillas de la ciudad… Esto nos pasa por tirar cocodrilos por el lavabo.

Para apoyar a nuestro héroe, disponemos de un buen número de hechizos, llamados runas, y nuestra capacidad para sintetizar pociones que nos dan ciertas ventajas. La alquimia es un sistema muy interesante y funciona realmente bien aunque, por desgracia, nos lleva a hablar del apartado más deficiente de juego: El sistema de objetos e inventario. Además de que existen muchos objetos con los que podemos probar fórmulas alquímicas, está el problema de la pésima organización y el escasísimo espacio del que disponemos para saquear. Por no hablar de lo incómodo que puede resultar el sistema de misiones en determinados momentos.

Máximo caos, os lo juro.

Máximo caos, os lo juro.

A pesar de todo esto, el juego merece muchísimo la pena por su argumento, lo espectacularmente bien llevada que está la historia, el carisma del protagonista y, además, durante la partida tomaremos decisiones que afectarán a lo que ocurrirá en The Witcher 2 y The Witcher 3, gracias a que podemos exportar nuestra partida para continuar la saga. Hay mucha gente que no será capaz de sobrepasar esa barrera del juego, ya que realmente no es fácil olvidar ciertos aspectos, pero The Witcher ofrece una historia sensacional que disfruté durante cuarenta y cinco horas, además en perfecto castellano.

Una historia espectacular, un montón de diálogos estupendos, sexo con una enorme cantidad de mujeres, elecciones morales, un magnífico mini-juego de póker y la promesa de seguir una aventura durante dos títulos más hacen de este The Witcher un juego que nos hace plantearnos si de verdad hay que buscar el equilibrio en todos los aspectos de un juego para que este sea bueno o que uno de los aspectos, con tal de ser sublime, se le pueden perdonar un montón de fallos. El debate está ahí aunque para mí en este caso, debo decir que merece claramente la pena. Naturalmente, puede venir cualquiera a decir que le gustó más el libro.
Y hasta aquí esta recomendación de The Witcher. ¡Un saludo y feliz semana!

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