Xenoblade Chronicles X

¡Muy buenas amigos de Altergamer!

No es excesivamente habitual en mi comprarme un juego justo el día en el que se estrena, sin embargo, con este XcX (Xenoblade Chronicles X), he podido sacar del armario (literal) en el que mi WiiU estaba aparcada, esperando tener algo para meterle dentro.

Los indiscutibles protagonistas: Los Skell.

Los indiscutibles protagonistas: Los Skell.

La humanidad es invadida por alienígenas en un ataque sin precedentes y la defensa de la tierra es imposible. No queda otra opción: la humanidad debe coger lo que pueda y huir con la esperanza de encontrar un nuevo planeta al que llamar hogar. El planeta al que llega la humanidad tras ser prácticamente erradicada se llama Mira (tengo que admitir que tengo curiosidad si fuera de Vigo el planeta se llamar “Ver” [Chiste local]) y allí llega la nave de repoblación llamada Ballena Blanca, que logra estabilizar un asentamiento: Nueva Los Angeles. A nosotros nos despiertan de la crio-estasis y decidimos unirnos a los BLADE, una unidad que se encarga de todo lo relacionado con la supervivencia de la humanidad desde localizar recursos, matar hostiles y, sobre todo, localizar más partes de la Ballena Blanca esparcidas por todo Mira.

¡Mira esta foto de Mira! ¿La ves? [Es algo extraño, pero en Vigo la gente confunde los verbos ver y mirar]

¡Mira esta foto de Mira! ¿La ves? [Es algo extraño, pero en Vigo la gente confunde los verbos ver y mirar]

Tan pronto empezamos a movernos por el mundo o nos enzarzamos en algún combate, es imposible no recordar la experiencia del Xenoblade original. Un mundo enorme y visualmente impactante, un montón de monstruos de niveles absurdamente dispares y un montón de cristalitos azules que representan objetos coleccionables. El combate se siente prácticamente igual a excepción, por supuesto, de todo lo relacionado con la Monado: Un combate técnico, basado el uso de artes y una importancia profunda de la colocación del jugador a la hora de hacerlas. Aunque considerarlo igual, no sería para nada justo ya que el sistema de este XcX está muy evolucionado y ofrece más posibilidades al incluir los gritos del alma y la sobrecarga de habilidades… sin olvidar, por supuesto, el Skell, nuestro mecha personalizable.

Además del armamento, podemos personalizar los colores y el nombre de nuestro mecha. ¡Genial!

Además del armamento, podemos personalizar los colores y el nombre de nuestro mecha. ¡Genial!

Cuando llegamos a Nueva Los Angeles, nos explican cómo funciona la ciudad y como gracias a los BLADE, se intenta preservar la supervivencia del asentamiento. La forma de funcionamiento de esta unidad es a través de las brigadas y no tardarán en pedirnos que nos unamos a una. Cada brigada se especializa en algo en concreto, matar monstruos, encontrar materiales, investigar el planeta, crear armamento… A pesar de lo concreto de la actividad de las brigadas, pertenecer a una no nos excluye de hacer las actividades de las otras, solo nos da una bonificación pasiva determinada y nos da más puntos de brigada cuando hacemos actividades relacionadas con la nuestra. Tampoco es una elección demasiado profunda ya que podemos cambiar de brigada cuando queramos. Además, parte del multijugador asíncrono es competir contra otras brigadas para ver cuál es la que hace mayor puntuación cada día.

Al final todo el mundo se hace Prospector por el incremento de hallazgo mágico y porque gana todos los días en puntuación de Brigada.

Al final todo el mundo se hace Prospector por el incremento de hallazgo mágico y porque gana todos los días en puntuación de Brigada.

Una de las misiones principales de todo BLADE es la de colocar sondas por el mapa, que podemos consultar en nuestro Gamepad (me refiero a la Tablet). Además de ofrecernos una forma de viaje rápido y pistas sobre qué hay en las zonas cercanas, el FrontierNav, que así es como se llama este sistema, será nuestra principal fuente de ingresos. Además de créditos, la instalación de sondas será la única forma de conseguir el preciado Miranio, un escasísimo material que necesitaremos en copiosas cantidades para mejorar las tiendas de armamento, completar misiones de investigación y repostar nuestros Skells. El FrontierNav tiene mucha chicha en el momento en el que empezamos a tener diferentes tipos de sondas ya que según el terreno, nos conviene poner unas u otras, además si colocas un determinado número de ellas juntas, conseguimos potenciar sus efectos. Además, las recompensas nos la dan a intervalos regulares por lo que el hecho de estar jugando, ya te va a proporcionar dinero y Miranio.

En el gamepad, podemos consultar los nodos, los tipos de sondas y el total por turno que obtenemos de cada recurso.

En el gamepad, podemos consultar los nodos, los tipos de sondas y el total por turno que obtenemos de cada recurso.

El combate es, por supuesto, un gran protagonista en XcX. En primer luego nuestro personaje debe elegir que armamento quiere utilizar y, en función de eso, podrá usar unas artes u otras. Es decir, el tipo de armas que usemos, determina en gran parte nuestra utilidad en combate. Conviene recordar que, aunque hay clases más o menos dedicadas a roles concretos dentro de la batalla, no disponemos de una trinidad tanque-healer-dps como sí ocurría en Xenoblade. En el anterior Xenoblade, dejábamos que Reyn consiguiera la atención de los monstruos y con Shulk nos íbamos colocando en los lugares donde más daño hiciéramos, además teníamos a Sharla para atender a nuestro tanque según iba recibiendo daño. Una estrategia de equipo perfecta. En XcX, todos los personajes del equipo son autosuficientes y aunque puedes especializarlo un poco en determinadas áreas, ocurre exactamente igual que en Guild Wars 2, termina siendo un poco un sálvese quien pueda. Sin embargo, se aquí entra el sistema de gritos de alma, un sistema estupendo que sirve tanto para curar al grupo como para hacer que rinda mucho mejor. Estos gritos ocurren en eventos predefinidos y en ese momento se nos activa un mini-juego (idéntico al que ocurre en el Xenoblade, de pulsar el botón B en el momento correcto), si lo superamos, además de ofrecer una pequeña cura al grupo, activaremos un grito de un tipo de color. Las habilidades tienen distintos colores según su función y con un grito activo, esas habilidades reciben un bonficador aleatorio. Quizás sobre el papel no se pueda apreciar lo sensacional que resulta este sistema y lo intensos que hacen que sean los combates.

Hasta que no entiendes el sistema de gritos de alma, no disfrutas el combate.

Hasta que no entiendes el sistema de gritos de alma, no disfrutas el combate.

La cosa cambia cuando usamos nuestro Skell porque es algo totalmente descompensado. No puedo describirlo de otra forma, es una exageración brutal… y se sale. Como anécdota, yo soy muy “ahorrador” en este tipo de juegos y si veo que algo se puede gastar, prefiero no usarlo. XcX es un juego que si no aprovechas el 100% de lo que tienes, es imposible avanzar. Al principio yo le tenía algo de respeto al uso de los Skell, ya que además de gastar combustible al estar en combate o al usar habilidades, si nos lo destruyen y no nos sale perfecta la salida, perdemos puntos del seguro (sí sí, están asegurados los mechas, por supuesto) y cuando se agota el seguro, pues sale un ojo de la cara repararlo. Con esa premisa, al principio lo usaba de vehículo, hasta que llegué a un jefe al que superaba por bastantes niveles y, ni aun así, era capaz de vencer. Di por hecho que era problema en mi equipo o en mi configuración de habilidades y me puse a trabajar en eso. Muchas horas pasaron, subí más niveles y el monstruo se negaba a morir. Llegados a ese punto, me monté en mi Mecha, el Arbalest (que maravilla poder cambiarles el nombre), y desde una cómoda distancia, disparé mi súper railgun. No me dio tiempo a probar ninguno de mis otros artefactos mortales que le había instalado al robot para la ocasión ya que el monstruo se volatilizó en el acto. En ese momento, el fan de animes de mechas que hay en mí, se volvió loco al ver todo el arsenal disponible para instalárselo a nuestro Skell. Y la cosa llega a otro nivel cuando desbloqueas la función de vuelo de Skel que, aunque gasta gasolina, te hace disfrutar de Mira hasta lo indecible.

El armamento de nuestros Skel no solo es brutalmente más potente,  si no que es espectacular y glorioso.

El armamento de nuestros Skel no solo es brutalmente más potente, si no que es espectacular y glorioso.

Siguiendo con la inyección de entusiasmo, he disfrutado la trama general del juego y sobre todo esa sensación de ir haciendo crecer la ciudad mientras haces misiones tanto principales como secundarías. Al igual que en el anterior Xenoblade, la lista de misiones secundarias es, prácticamente, infinita. Llama la atención la cantidad de tipos de misiones que hay, aunque las más importantes, además de la principal, son las de afinidad, que presentan mini episodios y suelen ser claves en la historia, por ello algunos son necesarios para poder avanzar en la trama central. Sorprende también ver la cantidad de enfoques y tonos que van adquiriendo las misiones pero como a mí, como internacionalista que soy, me fascina la idea de crear un lugar donde todo el mundo, independientemente de su raza, pueda convivir, NLA me ha parecido una idea interesante, llena de personas que intentan aprovecharse con el sistema y del sistema, además de un montón de clichés y referencias a muchos animes de mechas. Si tienes intención de jugar a este juego, tienes que invertir muchas horas en las secundarias ya que es ahí donde está la clave del juego.

Uno de los temas centrales del juego es cooperación entre individuos con ideas y culturas diferentes. En vez de centrarnos en lo que nos separa, centrémonos en lo que nos une: La pizza (y el odio a la piña en ella)

Uno de los temas centrales del juego es cooperación entre individuos con ideas y culturas diferentes. En vez de centrarnos en lo que nos separa, centrémonos en lo que nos une: La pizza (y el odio a la piña en ella)

Otro detalle interesante es la cooperación con otros jugadores. Es bastante interesante ver que ocurre en dos niveles: A nivel asíncrono, mientras jugamos nuestra partida single player tranquilamente y a nivel simultáneo, cuando vamos de misión con otros jugadores. En primer lugar, el coop directo es algo endeble. Nos encontramos en un espacio muy reducido y simplemente tenemos que derrotar a las oleadas de enemigos que van viniendo. También hay eventos especiales para luchar contra súper bosses que sí que requieren algo de preparación. Aunque es divertido y sobre todo muy lucrativo, este modo es bastante repetitivo y monótono. El asíncrono es, a mi forma de ver, bastante más interesante. Cada cierto tiempo, se activa una misión de patrulla (que afecta a todos los jugadores conectados) y el objetivo es exterminar un determinado número de enemigos concretos. Estás explorando y te encuentras con unos enemigos marcados con una S, los destrozas y ganas un montón de vales de recompensa ¡Es genial! Si os soy sincero, todas las veces que el servidor se ha caído, he optado por reiniciar el juego hasta que funcionase ya que toda esta actividad multijugador da el mayor premio de todos: los vales de recompensa. Estos vales son uno de los objetos más desconocidos y útiles del juego ya que nos permiten comprar cualquier objeto caído por monstruos siempre que lo hayamos conseguido una vez. ¿Qué significa esto? Que no hace falta que vayamos a un campo perdido a matar cien cocodrilos para ver si nos dan sus colmillos, podemos comprarlos directamente. ¿Y esto es una ventaja? Ha llegado la hora de que os hable que es realmente Xenoblade Chronicles X.

Llega un momento en el que te ves como torpe fuera del Skel.

Llega un momento en el que te ves como torpe fuera del Skel.

Admito que me sorprende ver a tanta gente entusiasmada con Xenoblade ya que es un título más cercano al género MMO, pero MMO de antes, que a un RPG convencional. De acuerdo en que el factor multijugador podemos obviarlo pero, esa flagrante falta de información, esa ciudad tan incómoda para prácticamente todo, esos terminales en sitios fijos para reclamar recompensas. Aún hay más: Ese mundo extensísimo, esos campamentos en los que van reapareciendo los monstruos, esas tablas de saqueo y esa necesidad de acordarse de dónde estaba cada cosa, tanto de objetos como de monstruos. Por no hablar del tiempo y esfuerzo necesario para desbloquear las clases, llegar a los niveles máximos de personaje, de Blade… Seamos serios, términos como farmear y grindear (matar monstruos para conseguir objetos y experiencia) aquí se escriben en mayúsculas hasta el punto en el que me he puesto en modo MMO y he visto pelis y series mientras jugaba. A mí este estilo me gusta pero ¿No es raro que todo el mundo lo aplauda? Para nada me parece un juego dirigido a un público generalista y el enorme bombo que se le está dando creo que engañará a muchos que se esperarán otro tipo de juego. Pero es algo congénito de la saga Xenoblade que tiene una fama enorme pero un estilo de juego poco convencional para los cánones de los RPG actual.

Como ocurría en el Xenoblade original, tenemos nuestro pequeño "ViejadelVisillo" Simulator. También tendremos el "tengo diógenes y no lo sabía" con la colecciopedia.

Como ocurría en el Xenoblade original, tenemos nuestro pequeño “ViejadelVisillo” Simulator. También tendremos el “tengo diógenes y no lo sabía” con la colecciopedia.

Además de estas incomodidades a los que los jugadores acostumbrados a seguir ciegamente marcados no están acostumbrados, también admito que en ciertas partes, el juego parece simplemente un copy&paste del anterior Xenoblade con la estética de un Phantasy Star Online o de un Star Ocean. La banda sonora, con excepciones, es histriónica y totalmente fuera de lugar. Quiero pensar que los muchos temas cantados han sufrido una traducción al inglés lo que les ha quitado toda la magia ya que es un clásico ineludible en los animes sobre mechas, la mítica canción cantada en momentos súper escogidos, aunque en el juego sea, prácticamente cada dos segundos. También es interesante ver las limitaciones técnicas que padece el juego y que sí afectan al jugador. No hablo de la típica textura que se ve de lejos de una manera y se carga cuando está cerca que es algo innocuo, hablo de un efecto de popeo (aparición) repentina de enemigos cuando vamos muy rápido. Eso provoca algunas situaciones incómodas en las que huyendo de enemigos, terminamos haciendo un tren digno de las zonas de no muertos de Everquest.

También tenemos la polémica de la sexualización. Nuestra versión viene censurada y no veremos nada como en esta foto. Cada uno que lo vea como quiera.

También tenemos la polémica de la sexualización. Nuestra versión viene censurada y no veremos nada como en esta foto. Cada uno que lo vea como quiera.

A pesar de ello, Xenoblade Chronicles X es uno de los títulos más sólidos de la consola de Nintendo, sobre todo, por la notable ausencia de títulos en este género. La historia, el contexto, referencias anime y un divertido y espectacular sistema de combate hacen que XcX sea un juego perfecto para los que buscan una aventura en la que invertir más de doscientas horas si se busca explotar el título al 100%. Igualmente, el hecho de que tenga tantos elementos de los MMO más clásicos, como esa ciudad incómoda, esas misiones tediosas de mata X, esos desafíos a nuestra paciencia y, sobre todo, una profunda falta de información, hacen que este título no vaya a ser del gusto de muchos. Pero si eres capaz de ver lo que ofrece el juego, mucho más allá de estas incomodidades, descubrirás uno de los mejores juegos del año.

Aprovecho este artículo para desearos felices fiestas y lo mejor para este 2016. Un afectuoso saludo.

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