Forza Horizon

¡Muy buenas amigos de Altergamer!

No sé vosotros, pero yo tengo una gigantesca lista de títulos que, con el paso de los años, se han ido quedando atrás. De hecho, me he puesto a hacer dicha lista con la intención de intentar no olvidarme de ciertos títulos que sí o sí debería jugar y os recomiendo que hagáis algo tan simple como esto. Hace un par de meses, el juego de Xbox360 que, via retrocompatibilidad, podíamos jugar en nuestras Xbox One fue Forza Horizon. Me gustaría aplaudir esta idea de retrocompatibilidad frente a ese “remaster fever” que reina últimamente en nuestro hobby. Ciertamente, no es que pueda meter los discos de la 360 en la One pero por lo menos no te clavan 70€ por un juego que, probablemente, ya hayas jugado. Pero hablemos un poco de Forza Horizon.

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El genero de conducción siempre me llamó mucho pero tengo que reconocer que después de Need for Speed: Most Wanted y Burnout 3, la formula se agotó para mí. Por más que intenté meterme otra vez en títulos de coches, no encontraba nada que realmente gustara hasta que me puse a jugar a Forza Horizon. No hace falta mucho: un escenario impresionante, un montón de carreteras de todo tipo, una ambientación divertida y un buen surtido de coches con los que correr a toda velocidad o entrar en curvas derrapando. Terriblemente simple pero igualmente adictivo.

La ambitación, por llamar a la historia de alguna manera, es también simple pero efectiva: en algún lugar de Colorado se celebra un festival por todo lo alto, con conciertos, eventos de todo tipo y un campeonato de coches de lo más interesante. Nuestro protagonista escucha en la radio que hay plazas libres para incribirse. No tardamos en destacar y en adquirir cierta fama haciendo que un montón  de rivales vengan a probarnos, que los patrocinadores piensen en nosotros para competir en extraños eventos y las diversas emisoras de radio del evento Horizon hablen de nosotros.

En lo relativo a la conducción, el apartado más importante sin duda en un juego de este género, es fácil encontrar la configuración que más se adapte a nosotros gracias a lo configurable que es. Además de la dificultad de los rivales, podemos afinar un buen número de ayudas a la conducción haciendo así que Forza Horizon sea tan técnico o tan bruto como nosotros queramos. Sin embargo, el juego te premia por jugar en configuraciones más difíciles algo que anima a ajustar la dificultad al máximo en cada carrera, siempre dentro de los límites de nuestra habilidad.

Otro punto a favor de este Forza (y puedo decir que es algo que me disgustó al no encontrarlo en el Forza Horizon 3) es que nos permite re-adaptar nuestro coche para ajustarlo a la carrera por lo que podemos jugar una amplia cantidad de eventos con nuestro coche favorito. Además, si tenemos que cambiar de coche para competir en algo, luego nos dan la opción de volver a nuestro coche original para seguir explorando y disfrutando del mundo con él. Horizon, para motivarnos a jugar con más coches, sacó una DLC que ahora es gratuita (no sé si lo fue de inicio) llamada 1000 Club, que nos propone 5 desafios por coche. La idea no me atrajo demasiado pero ahí está para los que les apetezca tener una excusa para conducir todos los coches del juego.

El mundo de Horizon va más allá de carreras y pruebas de conducción ya que el juego ocurre en un mundo abierto que podemos explorar y en el que podemos hacer diversas peripecias al volante para conseguir puntos y subir de rango de conductor. Correr a toda velocidad por la autopista casi rozando a otros coches o hacer bajadas de montaña derrapando son ejemplos de lo que podemos hacer cuando no estamos dentro de una carrera… ¡aunque también podemos encontrarnos a otros competidores del torneo y retarles a una carrera!

Forza Horizont es un juego que sorprende mucho, incluso para los estándares actuales, tiene una gran fluidez, unos gráficos impresionantes (no sé si al jugarlo en una Xbox One eso influye…) y bastante contenido para ponerte a prueba durante bastante tiempo. Admito que parte del encanto de todo esto es haberlo recibido “gratis” pero sin duda ha sido toda una sorpresa disfrutar, una vez más, del género de conducción. Luego me animé a alquilar el Forza Horizon 3… pero esa es otra historia.

¡Hasta el próximo post!